Apología

APOLOGÍA DE LOS ESTUDIOS BÍBLICOS SISTEMÁTICOS EN LA IGLESIA LOCAL

La Escuela Bíblica Local, en su proceso de estudios bíblicos sistemáticos es de altísima relevancia en la vida y desarrollo de la iglesia local. La EBL tiene seis características evidentes:

3.1 Es enseñanza bíblica.
3.2 Es enseñanza Cristo céntrica.
3.3 Es enseñanza guiada por el Espíritu Santo.
3.4 Es enseñanza para todas las edades. A través de varios siglos, se ha reconocido que el más       exitoso discipulado a largo plazo se logra cuando los alumnos se agrupan conforme a su edad, especialmente para niños y jóvenes. Para los adultos también se buscan opciones que ministren a su necesidad – sea clases para solteros, matrimonios jóvenes, padres, profesionales, tercera edad, temas de interés bíblico, teológico, social, etc.
3.5 Es enseñanza contextualizada.
3.6 Es enseñanza centrada en el alumno.

Siete aspectos justifican los estudios bíblicos sistemáticos en la Iglesia Local:

1. La enseñanza es un mandamiento. Es imposible para la iglesia responder a la Gran Comisión si prescinde de la enseñanza. (Mateo 28: 19-20; 1 Timoteo 4:13)

2. La enseñanza es un ministerio. Cristo mismo constituye los ministerios y otorga dones a través del Espíritu Santo, los que posibilitan a la Iglesia el cumplimiento de la extensión del evangelio. (Efesios 4:11; 1 Timoteo 2:7; 3:2; 4:6; 5:17; 2 Timoteo 1:11; 2:24)

3. La enseñanza produce temor a Jehová. La Iglesia que está atenta a la Palabra de Dios, enfocará su desarrollo en vivir conforme a la voluntad de Dios. (Deuteronomio 31:12)

4. La enseñanza perpetúa la verdad. Es imposible que las generaciones futuras sean influenciadas con la Palabra de Dios si la Iglesia no asume el rol de comunicarla, proclamarla y enseñarla “a tiempo y fuera de tiempo” (Efesios 4.14-15; 1 Timoteo 4:16; Jueces 2:10; 2 Timoteo 2:2; Isaías 48:17-19)

5. La enseñanza de la Palabra de Dios perfecciona a los Santos, lo que establece uno de los propósitos de los ministerios constituidos por el Señor. (Efesios 4:12; 2 Timoteo 3:14-17)

6. La enseñanza prepara a los Santos para el ministerio. Si bien Cristo constituye al ministro, éste debe ser equipado para el ejercicio del ministerio, de tal modo que la enseñanza se convierte en el vehículo esencial para la capacitación, la formación y la instrucción del ministro. (Tito 3:8,14; Efesios 4:12; 2 Timoteo 3:10-11; 14-17)

7. La enseñanza es esencial en la vida de la Iglesia. Los creyentes recibieron el encargo de Jesús (Mateo 28:19-20), fueron investidos de poder para asumir el mandamiento (Hechos 2) y lo hicieron, generando un impacto evangelístico y discipulador que se ha extendido hasta nuestros días. (Hechos 5:42; 17:19)

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